Sobre salud mental en el trabajo. – CEIACE: Centro Integral de Asesoría y Capacitación Empresarial

Sobre salud mental en el trabajo.

En incontables ocasiones escucho a las personas hablar a cerca de los infelices que se encuentran en su trabajo, esto depende de muchos factores pero principalmente depende de la gestión que realizan los “jefes” de las actividades laborales en los contextos latinoamericanos, decimos jefes porque todavía consideramos que existen grandes vacíos en la gestión de las empresas que les impiden llevar la transformación de oruga en mariposa para ser líderes; pesé a no ser una especialista en el ámbito corporativo o de la gestión de recursos humanos, suelo estar muy al pendiente de los comentarios que realizan los colaboradores en las denominadas universidades corporativas, ya que por lo general diseño cursos para ellos, más que hablar con los expertos (que también es importante)  me encanta hablar con los futuros participantes de los cursos.

Creo que son ello quienes están en la trinchera día con día quienes saben lo que necesitan aprender y cómo lo van a utilizar en la institución, de hecho a muchas áreas de gestión del talento humano les falta conectarse con estas necesidades y tener escucha activa.

Pero independientemente de esto, me parece que cuando la situación no puede cambiar y no tenemos lo elementos para trasformar mágicamente a nuestros “jefes” en el verdadero líder inspirador del que habla la literatura pues tenemos que generar estrategias de indefensión que nos permitan en algunos casos tolerar el ambiente laboral y la carga excesiva de trabajo, no debería ser así pero estamos de acuerdo en que a veces nos quedamos en un lugar donde no queremos estar porque ofrece beneficios que no alcanzaríamos en mucho tiempo siendo independientes o persiguiendo nuestros sueños y es una realidad que muchos nos quedamos precisamente porque tenemos obligaciones que cumplir, aunque sabemos que seríamos más felices fuera de ese ambiente laboral sin dudarlo; lo que parece cierto es que existen múltiples factores por los que nos quedamos atrapados en la red el desamparo aprendido pensando que las cosas no pueden mejorar.

Sin duda, no podemos cambiar a las personas y mucho menos a las organizaciones que tiene prácticas con sus colaboradores a veces sanguinarias o inquisitorias, donde “ponerte la camiseta” significa estar a merced de los deseos corporativos, pasar largas horas sentado que se traducen en agotamiento y que de manera real reducen el tiempo de efectividad incrementando de forma considerable los errores operativos que en algunos casos se convierten en terrores para los colaboradores, aunado a ello la disminución de la calidad de vida que pueda presentarse en largas jornadas sin descanso.

Escucho entonces esas prácticas de acoso donde el “jefe” te llama en tu día de descanso para gestionar algo que no debería estar gestionando principalmente en Domingo, escucho a jefes de áreas mencionar tienen temor a las personalidades de algunos de sus colaboradores y por lo tanto recargan el trabajo en el menos asertivo y que raramente les dice que no, saben que esta práctica agota a unos mientras que libera a los tiranos, pero qué se la va hacer, ese desamparo aprendido sobre frases como : así es aquí, las cosas no van a cambiar, si digo algo me despiden, necesito el trabajo y un largo etcétera se van constituyendo en una cadena difícil de romper.

Pero ¿existe una solución que pueda sino eliminar las dificultades de las corporaciones tradicionales por lo menos paliar el impacto emocional?

La respuesta es que sí, no podemos cambiar una cultura corporativa del año 1800 con prácticas que a cuentos de navidad  y el señor Scrooge le pondrían los cabellos de punta, es necesario que la propia corporación y los encargados de la gestión del talento en conformidad con los “dueños” “jefes de área” etcétera comiencen a subirse al tren de la innovación y elaboren modelos de gestión más efectivos que les permitan no quemar a sus colaboradores.

Realizar un análisis de cada área puede apoyar a conocer qué hacen y qué necesitan para mejorar su trabajo; en el caso de las pequeñas empresas establecer límites emocionales con el empleador puede ser necesario; tener inteligencia emocional involucra practicar modelos de asertividad que te empoderen en un entorno de trabajo hostil, pero más allá de ello, aprender a decir “no” con educación y profesionalismo muchas veces te evitará dificultades con los superiores.

Lo cierto es que la salud mental en los entornos laborales es algo de lo que poco se habla y mucho menos se preocupa, por lo general las empresas están enfocadas en incrementar sus ingresos, queda mucho por hacer en este tema, esperemos las áreas encargadas de diferentes empresas tengan a bien en tomar en cuenta cuando sus colaboradores están al punto del «burn out»; y por otro lado que los propios colaboradores se llenen de un kit de supervivencia lleno de estrategias para proteger su salud mental, puede ser mediante talleres, cursos o simplemente un decisión de cambió laboral, pero para ello necesitan sin duda generar inteligencia emocional.

Queda un largo camino por recorrer, déjanos saber tus experiencias en este tema, ¿crees que las empresas prestan atención a la salud emocional de sus colaboradores? Y ¿Qué se puede hacer para mejorar este tema?.

Gracias por leerme.

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