Maestro, docente, facilitador o coach. La visión del docente en el siglo XXI.

Resumen

¿Se necesitan docentes en el siglo XXI?. ¿Somos los que llevamos a cabo la profesión una especie en extinción?. ¿Todo aquel que desea aprender necesita un profesor al lado?. Es la red internet una ventaja desleal para todo aquel que se encuentra dentro de un aula?. ¿Se ha desvirtuado tanto la imagen del docente que los aprendices o estudiantes ya no ven en esa figura un modelo a seguir que impulse y motive sus ganas por aprender? ¿De qué forma podemos motivarnos y motivar a nuestros alumnos dentro del aula?. La profesión docente más que un trabajo trivial, conlleva la formación de un profesional comprometido con su matriz laboral que es desarrollar en sus alumnos competencias solidas para el desarrollo de su entorno y de su propia personalidad, teniendo como principio su propia construcción y solidez como persona.

Palabras claves:

Educación, Maestro, Responsabilidad docente, Imagen del docente en el siglo XXI.

Abstrac

¿Teachers needed in the XXI century ?. Are we that we conduct an endangered species profession ?. Everything that you want to learn you need a teacher next ?. Is the Internet an unfair advantage to anyone who is in a classroom ?. It has distorted image so that teacher trainees or students no longer see in that figure a role model to encourage and motivate their desire to learn? How can we motivate and encourage our students in the classroom ?. The teaching profession more than a trivial job, leads to the formation of a professional committed to their work matrix is developed solid skills in students to develop their environment and their own personality, with the construction and start their own strength as a person .

Keywords:

Education, Teacher, Teaching Responsibility, Image of teachers in the XXI century.

 

I.              Ser maestro una responsabilidad más que profesional.

Según Denise Vaillant en su ensayo “La identidad docente”: “Hoy  la docencia se ha transformado en una categoría social que no atrae a los mejores candidatos. Quienes ingresan a Universidades o Institutos de Formación tienen en promedio, peor historia educativo que quienes acceden a otros estudios más valorizados socialmente”.[2]

Esta concepción aunque cruda, es real y alarmante puesto que concibe el que se está dejando la educación de las futuras generaciones en las manos de personas no correctamente capacitadas, cosa que debería ser completamente contraria. Es una realidad que el docente tiene en sus manos la formación, ya sea, inicial, básica o profesional de un cúmulo de personas que se ponen dentro del contexto llamado aula, para ser conducidos en un aprendizaje, sano y correcto. Si la sociedad concibe la profesión docente como algo fácil y manipulable, entonces qué se puede esperar de la concepción que pueda tener para el arte de aprender.

Cooper James en su obra “El Maestro y la toma de decisiones” En estrategias de enseñanza, define al Maestro como “una persona que tiene bajo su responsabilidad la tarea de ayudar a otros a aprender y a comportarse en formas nuevas y diferentes… se reserva el término maestro para designar a las personas cuya función principal es ayudar a otros a aprender nuevos conocimientos y a desarrollar nuevas formas de comportamiento”. [3]

Entonces, aunque sabemos que es importante obtener conocimientos que nos ayuden a desarrollar tareas que nos dejen desempeñar acciones fructíferas para la sociedad en que vivimos, importante es también desarrollar un buen comportamiento dentro de la sociedad, y es éste buen comportamiento el cual debe solidificarse en la figura del maestro para poder ser reproducido por todo aquel que lo rodea, teniendo en este una figura representativa de honor, prosperidad, buenas costumbres y éxito.

La educación, tal como nos comenta Álvaro Bustamante en su ensayo “Educación , compromiso social y formación docente”  tiene –según lo expresa Hanna  Arendt (1993)- la misión de mediar entre el niño y el mundo , de manera de permitir que el primero se integre en el segundo minimizando el riesgo de rechazo que existe entre ambos. Esta integración que pasa también por formar parte de los grupos de personas que ya son parte del mundo –es decir los adultos – implica para el educador hacerse responsable del uno y del otro, en cuanto a que su tarea como mediador entre ambos (niño y mundo) va a determinar la manera cómo éstos se relacionan y sus expectativas de sostenimiento. De ahí su autoridad, de su gran responsabilidad”.[4]

II.            La visión docente para el siglo XXI

En la primera mitad del siglo XIX, la profesión de maestro , como lo refiere el Mtro. Marco Aurelio Pérez Méndez en su ensayo sobre el “Papel y visión social del magisterio den la Historia de México”, se ejercía en muchos casos de forma independiente. Eran los ayuntamientos quienes otorgaban las licencias a los profesores y autorizaban el establecimiento de escuelas.

El maestro era la autoridad en el aula y se encontraba por encima del alumno transmitiendo su conocimiento de forma vertical y rígida. Cosa que cambia por completo en la segunda mitad del siglo XIX. A partir del 1880 se fundan las primeras escuelas normales para varones y mujeres, con pocos recursos y planteles con mala infraestructura, lo que conlleva a ser una labor poco atractiva con bajos sueldos y precarias condiciones de vida. Pero es hasta el año de 1921 con el arribo del general Álvaro Obregón al poder que en México para los docentes las cosas cambian y se crea la secretaría de Educación Pública, teniendo la visión de que la enseñanza y la cultura es el medio para regenerar al pueblo y fortalecer su identidad.

Mas sin embargo mientras el docente trabajó al servicio del estado sin mezclar su posición en ayudar a el pueblo en desarrollar sus propias concepciones y aspiraciones fue visto como un líder comunitario, pero ésta concepción cambia por completo cuando el profesor cumple con su compromiso de generar conciencia y convertirse un activo impulsor de cuestionamientos sociales lo cual hace que se le mire ya desde un sentido negativo. Creándole una imagen mal vista desde los sectores conservadores y de la iglesia siendo visto como una amenaza para la familia, y los valores tradicionales de los mexicanos.

Nos remontamos a tomar el ejemplo de éste país como referencia fundamental que puede pasar en la mayoría de los países latinoamericanos, asiáticos o todo aquel donde las desigualdades con increíblemente marcadas.

Es aquí donde nos podemos detener a pensar como influye ese, mínimo grosor de la población que mantiene un poder tanto social como económico y como, éste al buscar un bues escudo para mantenerse dentro de ese porcentaje privilegiado, no deja crecer ni ayuda a producir ya sea desde un plano intelectual, tecnológico o social y avance desencadenado, que podría ser dado desde la real capacitación o enseñanza y como el docente se ha tenido que ver mantenido en una posición pasiva y relegada al servicio del poder, siendo entonces solo un instrumento guiado por otros y para otros.

El siglo XXI esta inmerso en una inmediatez de información y de precisión que nos ha sumergido a todos en una vida acelerada y competitiva en donde se busca generar e impulsar un sentido de supervivencia  bastante interesante donde cada uno de los individuos esta ensimismado en poder causar un efecto de cambio.

Y aquí todo aquel que intente desempeñar un verdadero papel como docente tiene un reto fuerte y fundamental, más allá que el de marcar lucha, como quizá se hizo en la segunda mitad del siglo XX con concepciones izquierdistas o socialistas, la visión del docente del siglo XXI va encauzada en dirigir y motivar a todo aquel que quiera aprender en la construcción de nuevo conocimiento y de entender que en un cambio en nuestro entorno se dará produciendo y regenerando.

Más que maestro, también se nos está llamando facilitadores, incluso, con la aproximación a un mundo de información en la sola palma de nuestra mano, por medio de un smarthphone, una Tablet o un ordenador, también se insta a darnos el nombre de coach, ¿qué es un coach?, según el Cambridge Dictonaries on line, se puede definir como: “someone whose job is to teach people to improve at a sportskill, or school subject” (alguien cuyo trabajo es enseñar a la gente a mejorar en un deporte , habilidad o materia escolar).[5]

Y cómo se enseña, de forma recurrente solemos escuchar la siguiente respuesta: dando el ejemplo.

Por desgracia muchas veces el ejemplo que se da como docente no es el mejor, y los que ejercemos esta profesión, somos tachados tal cual se comentó al principio de este texto, como personas con escasos conocimientos, que trabajan poco, sin ningún tipo de reconocimiento, que presentan problemas elementales de enseñanza, de actualización, de capacitación y sobre todo de amor por lo que realizan.

Mas allá de inspirar respeto muchas veces el docente lo que genera es un sentimiento de burla y es entonces que salta la incipiente pregunta: a quién le gustaría ir aprender guiada por una persona a la que no admiramos?

III.          Cómo podemos cambiar la concepción del docentes del siglo XXI.

Si los niños, jóvenes o adultos de este siglo, tienen acceso a multiple información libre, la cual no necesitan que un docente lleve hasta ellos, dentro de un aula con un determinado horario, entonces acaso la profesión de enseñar está en instancias de extinción.

El docente necesita re inventarse como un profesional en desarrollo constante de competencias que pueden brindar y ayudar en su entorno a generaciones creativas y productivas.

Tener la conciencia de la capacitación constante, de la responsabilidad de ayudar a formar personalidades y de facilitar información correcta desde nuestra subliminal comunicación no verbal son puntos que no se pueden dejar de lado en esta renovación.

Cuando se pensaba en un docente anteriormente, se vislumbraba a un ser virtuoso, con características honorables e identificables en el que se creía, y el verbo creer en un verbo que engloba sentimientos de admiración.

No somos ídolos ni debemos serlo, pero si grandes motivadores, es por eso que si, podríamos ser sugeridos como coach en este nuevo siglo.

Motivemonos y motivemos. Cosntruyamos y generemos nuestro propio cambio para generar y reproducir uno en nuestro entorno. Cuidemos nuestra imagen, nuestro trabajo, la forma de hacerlo y valorarlo. El trabajo imperioso, la voluntad y el empeño, siempre son reconocidos por nuestros aprendices y por nuestro contexto social. Seamos inquisitivos en los temas de comunicación, de resolución de conflictos y de aprendizaje por descubrimiento haciendo inca pie en este último, pues permitiéndonos descubrir y aprender continuamente de todo aquello que nos rodea, nos ayudará a absorber y proponer más a aquellos que puedan tomarnos como referencia para crecer.

Bibliografía

VAILLANT, Denise, “La identidad docente” I congreso “Nuevas Tendencias en la Formación Permanete del Profesorado”, Septiembre , 2007, Barcelona.

COOPER, James: “El maestro y la toma de decisiones” en Estrategias de Enseñanza, México, Llmusa, 2002, pp. 22 -33

 

BUSTAMANTE, Rojas Álvaro, “Educación, compromiso social y formación docente”,

Corporación de capacitación y desarrollo educacional Acatipay.

[http://dictionary.cambridge.org/es/diccionario/ingles/coach] tomado el día 25 de diciembre. 13:46.

MORENO,Bayardo María Guadalupe, “Educación de calidad y competencias para la vida. pp. 1- 8

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